El origen de Yuso vuelve a ocultarse

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JOSÉ DELPÓN | SAN MILLÁN

Muchas fueron las buenas intenciones con respecto al futuro de los restos del monasterio románico de Yuso, fundado en el siglo XI por el rey Don García ‘El de Nájera’ para guardar las reliquias del santo, y sacadas a la luz por las excavaciones arqueológicas realizadas durante la restauración integral de la iglesia del monasterio emilianense. Una de las opciones que se plantearon fue modificar el proyecto primario y dejar lo más significativo de los restos románicos hallados cubiertos mediante un sistema de protección transparente, pero todo se ha quedado en agua de borrajas y palabras huecas.
Las obras, con un coste inicial de 4,6 millones de euros, comenzaron su andadura en la festividad de san Millán, 12 de noviembre del 2007, bajo el auspicio de la Fundación San Millán, la Fundación Cajamadrid y los Agustinos Recoletos. Los primeros descubrimientos de tumbas procedentes del monasterio románico los publicó Diario LA RIOJA el 7 de abril del 2008 y desde ese instante hasta encontrar el ábside de la iglesia primitiva todo fueron hallazgos de suma importancia arqueológica para conocer plenamente una parcela de la historia de San Millán desconocida hasta el momento.
Trabajos interrumpidos
En una conferencia impartida durante las pasadas fiestas de la Traslación a los vecinos de San Millán de la Cogolla por el equipo arqueológico responsable de las excavaciones en la iglesia de Yuso compuesto por Juan Lozano, Javier Garrido, Carlos Diez y Natalia Bartolomé, y que han formado la empresa Dercetius, se desveló su descontento por la carencia de un proyecto arqueológico específico, «como lo tiene Vitoria», en alusión a las obras de la catedral alavesa. Según Javier Garrido, «una iglesia de esta categoría se lo merece en lugar de cerrarlo de esta manera». Y reitera: «Este lugar se hubiera merecido otra cosa».
Aquella conferencia impartida en la sala de usos múltiples del Ayuntamiento reunió a más 200 personas, al igual que la ofrecida hace un año por los responsables de la obra: el arquitecto, Óscar Reinares; la historiadora, Begoña Arrue; y el arqueólogo, Javier Garrido, e intentaba mostrar a los vecinos del Valle el desarrollo de los trabajos «por ser merecedores de saber más que nadie cómo van los trabajos y nadie se preocupa de informales de lo hallado o de cómo van las obras».
Tras la conferencia, el público preguntó al grupo de arqueólogos si la UNESCO, al ser Yuso Patrimonio de la Humanidad, había opinado sobre el cubrimiento de los hallazgos, a lo que Garrido aclaró que «de momento no opina nada y supongo que está siguiendo el caso ya que en teoría hay que mandar informes de lo hallado a todos los organismos oficiales y ellos tendrán que opinar».
El trabajo de los arqueólogos se vio interrumpido bruscamente ya que a los implicados en la obra no les interesaba continuar con la excavación al considerar que se retrasaban considerablemente las obras. «En este país», se quejó Garrido, «no se ve la Arqueología como una herramienta para conocer la Historia, sino como algo exótico o como algo que molesta y retrasa». «Este estudio requería un cierto reposo y paciencia, ahora tenemos una cierta decepción al ser interrumpidos los trabajos», agregó. Desde la empresa arqueológica Dercetius hay interés en recalcar que no se ha destruido nada de lo hallado: «Sólo se ha echado grava encima, se va a poner un suelo y eso no se va a levantar tan fácil, pero éste es un sitio histórico y lo hallado es lo que le da significado a San Millán».
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