En un día de trabajo, se copiaba una página y media de un códice

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El padre Juan Bautista Olarte, bibliotecario del monasterio. / SERGIO ESPINOSA

NOTICIA PUBLICADA EL 10.05.09 -JUAN CARLOS PEINADO| LOGROÑO

JUAN BAUTISTA OLARTE. BIBLIOTECARIO Y ARCHIVERO DEL MONASTERIO DE SAN MILLÁN

«En un día de trabajo, se copiaba una página y media de un códice»

El padre Juan Bautista Olarte, bibliotecario y archivero del monasterio de San Millán, pronunció el martes la conferencia inaugural de la exposición ‘Los códices visigóticos-mozárabes. Scriptorium de San Millán’. Instalada en el centro cultural Caja Rioja-La Merced, reunirá una completa colección de reproducciones facsímil de códices medievales. El título de la lección magistral será ‘Escritorios, códices y beatos’.
-¿Qué son los beatos?

-Esto va por círculos concéntricos. El escritorio es lo más genérico, que es el taller donde se producen los códices. Estos son una forma de encuadernar el libro y de escribir. Dentro de los códices, están los beatos. Se llaman así por el nombre del autor del texto: Beato de Liébana, un personaje de finales del siglo VIII. Escribe una obra que no es muy importante para la teología, es un cosido de comentarios del Apocalipsis, un libro muy difícil de entender.
-¿Cuál es su singularidad?

-El libro tuvo un éxito muy grande. En la segunda mitad del siglo IX, empieza a ilustrarse de una manera muy personal, muy expresiva y muy bella, que es propia de los escritorios castalleno-riojanos. Aunque, sin duda, los que iluminan estos códices eran mozárabes emigrados al norte. Más que el texto nos interesa la labor de los iluminadores que es una obra de arte de primerísima calidad.
-En este punto, entra la exposición.

-Hay beatos y hay también otros libros. La exposición se basa en los beatos, pero alude también a otras obras de los escritorios medievales, a ser posible, riojanos.
-Han llegado hasta hoy unos veintisiete beatos, ¿cómo es posible?


-Me parece que son alguno más, aunque no todos están en España. Hay dos tipos fundamentales de códices. Unos son para estudiar y, por tanto, se desgastan más. Estos apenas están iluminados. Hay otros, que se llaman códices ricos y su valor está en la riqueza artística. Estos, entre los que hay también beatos, se protegen mucho.
-¿Cuántos beatos se copiaron en el escritorio de San Millán?

-Nos constan tres con seguridad. Hay un cuarto, que lo llaman de Cirueña, del que sólo se conservan tres hojas. Algún otro tiene una altísima probabilidad de haber sido producido en San Millán. Aunque no contáramos más que esos tres y medio, San Millán es el lugar de donde más beatos se han conservado. Por tanto, la conclusión es la probabilidad de que su escritorio fuera el más fecundo de los escritorios castellanos.
-¿Cuántas personas trabajaban en un escritorio medieval?

-Un escritorio contaba con los que trabajaban el pergamino. No sólo hay que curtirlo, sino también cortarlo, hacer las líneas, plegarlo… Tiene que existir un buscador de códices originales, que diga qué interesa y qué no. Viene después el que lo tiene que copiar. No puede equivocarse. Se calcula que, en un día de trabajo, se podía copiar página y media. Después, está el que lo ilumina y el que lo encuaderna. Son media docena de especialistas como mínimo. Eso sin contar que el escritorio no sólo era un taller: era una escuela también.
-¿Considera la Edad Media una época intelectualmente opaca?

-Opaca no, pobre. La cultura tuvo que renacer. Se fue recuperando poco a poco la vieja cultura romana, pero vertida en nuevos vasos. Esa labor de conservación y creación de ideas no es tan pobre. Evidentemente, no hay una teoría cuántica, estamos en otras pautas culturales, pero sí se potenciaron las bases para la ciencia moderna. Un medievalista no puede despreciar la cultura medieval.
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