Descubierto un nuevo cuadro de Rizzi

Descubierto un nuevo cuadro de Rizzi

JOSÉ DELPÓN | SAN MILLÁN
El lienzo, del siglo XVII, representa a los abades de Suso y Yuso con San Millán y San Benito y ha permanecido años oculto enrollado en un madero
El prior del Monasterio de Yuso, Juan Ángel Nieto, con el cuadro de Juan Rizi recientemente restaurado. /J. DELPÓN

El prior del Monasterio de Yuso, Juan Ángel Nieto, con el cuadro de Juan Rizi recientemente restaurado. /J. DELPÓN

El mundo del arte está de enhorabuena y si son múltiples las obras que gracias a guerras o expolios se pierden, otras se recuperan y vuelven a ver la luz tras años de abandono y deterioro. El monje benedictino Juan Rizi, considerado como el mejor pintor monástico en el mundo, trabajó en el siglo XVII en San Millán de Yuso y quiso dejar como muestra de la grandeza en la historia de la orden la secuencia de los abades que desde el viejo cenobio de Suso hasta el nuevo y grandioso monasterio de abajo habían regido la vida de los monjes y de los habitantes del valle.

Parte de esa obra podemos verla en San Millán tras la ardua restauración que el taller de José Luis Birigay ha realizado durante dos años. El trabajo viene de atrás, ya que, como explica el prior de Yuso, Juan Ángel Nieto, «el entonces director general de Cultura, Domingo Rivera, mientras se enfoscaba para cubrir las paredes del Salón de los Reyes, se comprometió a restaurar los cuadros de la Escalera Real».

Tras él llegaron Gonzalo Capellán, Pilar Montes y el actual director general de Cultura, Javier García Turza, y con la colaboración de todos ellos se restauraron dos de los tres cuadros que se encuentran en la escalera principal y que representan el robo y posterior devolución del caballo a San Millán y el sueño del santo al apacentar sus ovejas e indicarle Dios su camino de santidad. En el taller se quedó el tercero de los lienzos, que representaba la disputa del santo con el diablo y la quema de su cama por éste como venganza por la victoria de San Millán a Satanás, ahora también restaurado.

Pero nadie pensaba que en esa colaboración se podría incluir un viejo atado de lienzo enrollado en un madero y que contenía un cuadro dañado en su mayor parte, cuadro que los frailes capitulares en el Yuso de 1908, de lo que ahora se celebra el centenario, lo vieron en muy mal estado por el abandono del monasterio tras la Desamortización de Mendizábal. Los frailes agustinos recoletos, «probablemente por carencia de dinero», como dice el prior, abandonaron la idea de restaurarlo y Enrique de las Casas recortó un trozo, que se conserva en el cuarto del superior del convento, pero ante las enormes dificultades técnicas abandonaron el proyecto.

Retratos de los monjes

El cuadro representa a los abades de Suso y Yuso junto a San Millán y San Benito, teniendo cada uno de los abades un número encima de su mitra para identificarlos en alguna lista que se incluiría probablemente en la base del cuadro. «Sin duda alguna», comenta el padre Nieto, «los rostros que aparecen en el lienzo son los retratos de los monjes de San Millán en la época de Juan Rizi».

Entre los actuales moradores del monasterio ninguno lo recuerda extendido ni colgado en pared alguna y por ello se remiten a lo escrito por el historiador del monasterio, Juan B. Olarte en su libro Monasterio de San Millán de la Cogolla, Suso y Yuso, que dice muy claramente «… probablemente Rizi pintó todavía algunas otras obras.

Desde luego suyo era San Millán y San Benito con los abades de San Millán, que estaba bajo la cúpula de la Escalera Real, tan maltrecho en 1900 que no creyeron posible recuperarlo y se ha perdido en su casi totalidad; de él anotaba Jovellanos en una carta a Ceán Bermudez: «No sé si califiqué el cuadro grande de los hijos de la Orden de San Benito. Es de Rizi y de un mérito superior por la infinita muchedumbre de cabezas, tan expresivas, variadas y bien entendidas. Es de inmenso tamaño y está en el descanso de la escalera principal del monasterio de San Millán de Yuso».

El cuadro medía, según algunos datos, 5 metros de largo por más de 3 metros de alto y se conserva actualmente un paño aproximado a los tres por tres metros.

La ubicación del recién recuperado cuadro será, a falta de la opinión de los expertos, la original en el descanso de la Escalera Real, al finalizar el recorrido turístico de Yuso. «La recuperación ha sido un logro increíble -asegura el prior- y estamos a la espera del montaje de los andamios, que conlleva un coste alto para ubicarlo en su sitio».

«La restauración ha sido muy compleja y se han seguido los cánones más estrictos de restauración», afirma el padre Nieto, «limitándose a rescatar lo que había». De hecho, ni siquiera se han recompuesto las caras de algunos de los abades y se han dejado algunas piezas del lienzo en negro ante la imposibilidad de recuperación.

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