Un símbolo cargado de historia

Un símbolo cargado de historia

PERIÓDICO LA RIOJA

Glosas emilianenses

Glosas emilianenses

«Estos bienes culturales son parte de nuestra historia más ilustre y querida (…) Nuestra Comunidad siempre ha tenido en su pensamiento el deseo de ver estos códices o una parte de ellos en San Millán. Este es el momento idóneo, ya que poseemos las infraestructuras y el personal necesarios para su perfecta custodia».

Primero el presidente del Gobierno de La Rioja, Pedro Sanz, expuso el asunto a la ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, y posteriormente, en junio del 2009, fue el consejero Luis Alegre quien dirigió en esos términos una solicitud al director de la RAH, Gonzalo Anes: «No se pide su propiedad -matizaba el riojano-; se solicita la cesión en depósito temporal».

«La cuestión -ha respondido ahora Anes- fue planteada y tratada ya en 1990 (…) La Academia no tiene motivo ni posibilidad para modificar la actitud que mantuvo entonces en el sentido de conservar integrado en su Biblioteca dicho códice, como todos los demás que forman parte de ella, de los que es propietaria, facilitando su consulta y copia por los medios habituales de fotografía y digitalización».

Se dice que hay dos clases de tontos: el que presta un libro y el que lo devuelve. Pues bien, La Rioja no se resigna y sigue manteniendo «la esperanza de conseguir que por primera vez en la historia contemporánea los monasterios de San Millán y los códices que les han dado fama internacional estén de nuevo juntos», según Javier García Turza, director general de Cultura y, antes que eso, experto en la materia. «Con el valor que estos documentos tienen para La Rioja -afirma- nuestra obligación es seguir insistiendo. San Millán es el lugar idóneo para custodiar los códices que un día salieron de allí».

El García Turza político no entra a discutir la titularidad de ese patrimonio, cosa que sí hacen el padre Juan Bautista Olarte, ex-prior de Yuso y su bibliotecario desde hace veinte años, y Santiago Coello, abogado y presidente de la Asociación de Amigos de San Millán. Para ellos el propietario legítimo de los códices «ha sido siempre el monasterio»; «su titularidad no ha prescrito» y el Estado y la RAH actúan como «meros custodios», según Coello.

Por su parte, Claudio García Turza, la mayor autoridad en filología emilianense y codirector de Cilengua, sostiene que la solicitud «se justifica simplemente por la enorme importancia histórica» de San Millán y, actualmente con más motivo, por «el notable esfuerzo realizado por La Rioja para levantar el Centro Internacional de la Lengua».

La biblioteca de San Millán conserva todavía otros códices interesantes desde el punto de vista filológico, como el Becerro Galicano y el Becerro Bulario, pero el conjunto que posee la RAH no es sólo importante por sus extraordinarias aportaciones léxicas y gramaticales: «es algo más, es un símbolo».

Todos coinciden en la idoneidad de su cesión a San Millán. Y aún más: «Que los códices vuelvan al lugar del que salieron -sentencia el padre Olarte- es de justicia». Nadie como él, que lo experimentó siendo un joven investigador, para apreciar «la emoción inmensa» que se siente al tener entre las manos todo un símbolo cargado de historia como el Códice 60.

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