12 de noviembre, San Millán. Patrón de Castilla

200px-San-millan-01Texto elaborado por el Consejo de Madrid de Comunidad Castellana con motivo de la festividad de San Millán, el próximo 12 de Noviembre.

No fue Santiago el único patrono celestial invocado en las horas angustiosas de la batalla de la reconquista. La precisión de personalizar y materializar la protección divina, llevará al pueblo a convertir el auxilio del Apóstol Santiago en su auténtica humanal intervención, al igual que
la del santo arzobispo de Sevilla lsldoro (cuyos restos descansan en León), cabalgando junto a los cristianos del reino leonés.

También los castellanos se dejaron ganar por la misma tendencia a la humanización del socorro divino y presentaron al eremita San Millán combatiendo al lado de sus ejércitos.
Y así, Berceo, en su vida de San Millán y después de contar la doble promesa de los votos, legendarios, a Santiago por Ramiro II y a San Millán por Fernán González, refiere la maravillosa aparición en la batalla de los dos celestes patronos de leoneses y castellanos; y elogia su maravillosa intervención a favor de sus vasallos:

non quisieron embalde la soldada levar
primero la quisieron merecer e sudar,
tales sennores son de servir e onrar.

Por el Juglar del Cid sabemos que Alfonso VI invocaba habitualmente, no a Santiago, sino a San Isidoro. Sin embargo, San Isidoro, patrono del reino de León, será desplazado pronto por Santiago. Y, tras la unión de León y Castilla, se impondrá igualmente sobre Castilla el patrocinio de Santiago; esto, no sin oposición castellana. Así, en tiempos de Enrique II (1.373), la Universidad de Ciudad y Tierra de Avila llegó a negarse a pagar el voto a Santiago, y sus procuradores llevaron el asunto a las
Cortes. Los castellanos pagaban el Voto a San Millán. El patrocinio de Santiago se hace general con la España Imperial y sus guerras “divinales” contra indios, turcos y herejes.

Todavía en el siglo XVII, cuando se desarrolle un amplio debate sobre patronos, San Millán volverá a ser proclamado Patrón de Castilla, y, por lo mismo, co-patrono de España. Así se le puede encontrar en los misales anteriores a la moderna reforma litúrgica del concilio Vaticano II.

En la portada del Monasterio de San Millán de Yuso y en el altar mayor aparece San Millán Matamoros; en la parroquia de San Millán y San Cayetano de Madrid, aparece con un libro en las manos como maestro de la vida espiritual, pero también tiene a sus pies unas cabezas de moros. Es San Millán, patrón de los Castellanos desde los días de la reconquista en que nació la propia Castilla como pueblo.

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