Iglesia de Yuso

Yuso reabre su iglesia el 25 de enero

PERIODICO LA RIOJA | JOSÉ DEL PON

Monasterio de San Millán de Yuso

Monasterio de San Millán de Yuso

Han sido tres años de arduos trabajos los que han soportado los técnicos de la restauración, con el arquitecto Óscar Reinares a la cabeza; los trabajadores de la UTE San Millán, formada por la empresa Comsa e In Situ; y los responsables económicos del proyecto, con las fundaciones San Millán y Caja Madrid junto a los Agustinos Recoletos. A unas obras ya de por sí complejas se sumaron las diversas variaciones del proyecto y sus modificaciones debido a las excavaciones arqueológicas.
Pero los trabajos tocan ahora a su fin y permitirán la reapertura del templo restaurado el próximo 25 de enero del 2011, aunque han sido varias las propuestas de fechas barajadas en un principio, como era el deseo del presidente Sanz y de la comunidad de Agustinos Recoletos haberla reinaugurado el pasado 12 de noviembre, festividad de San Millán. Los problemas de coordinación de agenda entre el Gobierno de La Rioja y la Fundación Caja Madrid han supuesto el retraso de los actos, aunque, como insiste el director general de Cultura, Javier García Turza, «los trabajos están finalizados a tiempo; ahora se están rematando pequeños detalles o mejoras que siempre surgen con el fin de obra».
Desde que el 12 de noviembre del 2007 comenzaran las obras para la rehabilitación integral de la iglesia de Yuso se ha trabajado en el picado de las bases de las columnas para la eliminación del hormigón que las recubría; se han descubierto los rayados originales de los paramentos; se han restaurado la rejería y los dos coros, los retablos y las pinturas murales de temple y óleo de las capillas, especialmente las que se han descubierto en la capilla de San Agustín y que durante siglos han permanecido oscurecidas por el humo de las velas y las múltiples capas de pintura para disimular las filtraciones de humedad proveniente de los tejados. La labor fue llevada a cabo por los restauradores de In Situ, dirigidos por César Ordas, en una operación que supuso «una de las mayores satisfacciones para el grupo de más de veinte personas que han pasado por esta obra en los tres años que llevamos, ya que el estado en que estaban las pinturas era muy precario».
Una de las polémicas que surgieron durante los trabajos de rehabilitación integral de la iglesia fue el descubrimiento, por todos esperado, del ábside de la iglesia románica de Yuso. Las dimensiones del templo hacían albergar a los arqueólogos la idea de la grandiosidad del primitivo templo e inclusive se le llegó a comparar con San Martín de Fromista o la catedral de Jaca. La propuesta del presidente Sanz era «dar valor y significado a estos descubrimientos» y por lo tanto dejar al descubierto los restos más significativos mediante un sistema de protección transparente.
Esa idea ha sido estudiada por el equipo técnico del proyecto pero, como indica el arquitecto responsable, «se ha tomado la decisión unánime de preservar y tapar los restos ya que exponerlos podría degradarlos con el paso del tiempo y -puntualiza Reinares- supondría perderlos para siempre; ahora se verán en la exposición de fotos y planos que se va a montar».
El fin de la obra de la iglesia supone, junto al refectorio, la culminación del Plan Director del monasterio elaborado por el Gobierno de La Rioja y que ha precisado de una inversión de 16 millones desde el año 1997.
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