San Millán

San Millán brilla de nuevo

AGUSTINOSRECOLETOS.ORG

El 25 de enero se ha celebrado la inauguración de la restauración de la iglesia de la Asunción de Nuestra Señora del monasterio de Yuso de San Millán con asistencia de las máximas autoridades de la Autonomía de La Rioja, de la Fundación Caja Madrid y de la Orden de Agustinos Recoletos.

El 25 de mayo de 2005 los agustinos recoletos firmaban en el monasterio de Yuso un acuerdo con las fundaciones Caja Madrid y San Millán para la restauración integral de la iglesia de la Asunción con un presupuesto de 4,6 millones de euros. Cada una de las fundaciones aportaría dos millones y la Provincia de San José de la Orden de Agustinos Recoletos los 600.000 euros restantes. Cuatro años han durado las obras, en las que se han resuelto problemas de estructura y se han reparado daños de siglos para revalorizar su estética y su valor expresivo.

Cuatro años largos han durado las obras iniciadas en 2005. Ya anteriormente, en los años 2003 y 2004, se acometió la restauración de las bóvedas de la nave central y de toda la cubierta del templo. Las obras actuales han consistido en la restauración de la obra de fábrica con los daños causados con los siglos transcurridos, drenaje y consolidación así como la limpieza y restauración de retablos, pinturas, frescos, púlpitos, rejas y contraportadas laterales.

Y todo ello se ha acompañado de un plan para la difusión y conocimiento del proyecto. Los talleres educativos sobre arquitectura, paisaje, conservación de bienes muebles y arqueología han permitido a más de 3.600 alumnos de distintos colegios conocer de cerca una obra de restauración a través de un aula didáctica preparada para ello en la propia iglesia del monasterio. La aparición de las ruinas del antiguo monasterio románico que data del año 1067 suscitó una polémica sobre el cubrimiento o no de los vestigios arqueológicos; al final se optó por su cubrimiento, dedicando un aula especial a mostrar los restos más interesantes.

 

Había llegado la hora de mostrar ya los magníficos resultados de una obra tan concienzudamente llevada a cabo por los técnicos y obreros. Los responsables de las tres instituciones implicadas –Fundación San Millán, Fundación Caja Madrid y la Orden de Agustinos Recoletos– querían sorprender a todos los amigos y admiradores presentando los resultados de un esfuerzo tan notable. La fecha señalada fue el 25 de enero. Y la respuesta de habitantes, de amigos y de admiradores de San Millán sorprendió a los mismos organizadores. El presidente de la Autonomía riojana, don Pedro Sanz, llegó rodeado de consejeros y asesores; don Rodrigo Rato, presidente de Caja Madrid, de su director general y otos directivos y técnicos; el padre general de la Orden de Agustinos Recoletos, Miguel Miró, con su vicario general José Ramón Pérez, dos exgenerales –Javier Pipaón y Javier Guerra– y provinciales y superiores de España y más de cuarenta religiosos de diversas casas.

El obispo de la diócesis, monseñor Juan José Omella, se hizo presente con sacerdotes de parroquias cercanas. Y naturalmente los habitantes de San Millán con sus autoridades al frente, orgullosos de recuperar como parroquia la iglesia de dimensiones catedralicias del monasterio.

 

A las 12 del mediodía estaba señalado el acto de presentación en el Salón de la Lengua, ya con solera por tantos actos institucionales vinculados a actos de las academias de la lengua de las naciones hispanohablantes y por sesiones de congresos. Rebosaba de asistentes mucho antes de la hora. El padre prior del monasterio, Juan Ángel Nieto, abrió la sesión narrando los afanes y las vicisitudes de la obra desde que en diciembre de 2004 se celebró la primera reunión para programar el proyecto hasta conseguir, tras tantos esfuerzos, el éxito que presentaba. Ismael Ojeda, provincial de San José, relató en grandes y precisas pinceladas el largo recorrido de los agustinos recoletos en San Millán desde que en 1887 tres frailes recoletos –Toribio Minguella, Iñigo Narro y el hermano Barea– llegaban a un edificio víctima de la desamortización hasta el momento presente.

Don Rodrigo Rato, por su parte, se congratuló de lo conseguido, como acababa de constatarlo en su visita previa, y resaltó el compromiso de Caja Madrid con el legado cultural de España, siendo la empresa privada que más dinero y esfuerzo dedica a ese fin. Don Pedro Sanz se lanzó, con aire de evidente satisfacción, a mostrar cómo se cumplía algo que tuvo su punto de partida último en la declaración de la UNESCO de los monasterios de Suso y de Yuso como Patrimonio de la Humanidad en diciembre de 1997 al comprometerse La Rioja a convertir San Millán en su signo de identidad y en foco de cultura universal y a realizar el esfuerzo necesario para ello, para que La Rioja no fuera sólo la tierra del vino sino también de la Lengua española.

 

La iglesia renovada se convirtió a continuación en lugar majestuoso para la celebración de una misa de acción de gracias, con el brillo recién estrenado de retablos y lámparas, armonizada con los cantos guiados, con el complemento de todos los presentes, por la Coral de la catedral de la Redonda de Logroño, que interpretó en exquisito gregoriano la popular Misa de Ángeles. Monseñor Omella, acompañado de más de cuarenta concelebrantes, exclamó en su homilía: ¡Qué alegría cuando me dijeron: vamos a la casa del Señor! Y expresó esa alegría no solo porque las obras habían dejado la iglesia magníficamente renovada y daba gozo contemplarlo, sino porque había un alma que la vitalizaba: la comunidad recoleta y los feligreses de San Millán, evitando que se convierta solamente en un museo, en un lugar turístico.

A continuación los asistentes pudieron pasar a visitar detalladamente los mil y un detalles de la espléndida obra de restauración y tomar un tentempié en un salón de la hospedería aneja al monasterio.

San Millán es una comunidad viva de agustinos recoletos; ellos han sido los guardianes y propulsores de toda iniciativa de una manera humilde y tenaz, sabiendo mejorar el tesoro que recibieron. El Monasterio de Yuso tiene vida propia, encarnada en los religiosos que viven en él. Viven como comunidad, atienden parroquias, y además han aumentado los visitantes. Se multiplican para acoger a todos: peregrinos del Camino de Santiago, estudiosos en busca de las raíces de la Lengua Castellana y del Euskera, espíritus inquietos en busca del remanso de paz que se encuentra en su Casa de Espiritualidad y turistas de todo el mundo en busca de la belleza y la cultura salvaguardada por estos frailes.

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