Palabra de Chotano

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PABLO J. PÉREZ. PERIODICO LA RIOJA 10.07.13

El padre Fernando Mesanza es desde hace años el párroco de Berceo. Agustino Recoleto en el monasterio de San Millán de la Cogolla, le fue encargada la guía espiritual de la vecina localidad y allí se ha ganado la simpatía y el afecto de los habitantes del valle por su carácter cariñoso, participativo y entusiasta.

Nació en Chota, en la región de Cajamarca, en Perú, en 1966. «Allí hay mucho riojano, por allí pasaron muchos frailes riojanos y doy gracias a Dios porque me dio la oportunidad de devolver ese amor y esa gracia que tantos riojanos, allá en Perú y en Chota, dejaron con su vida».

Ingresó en la comunidad agustina sin ningún tipo de condicionantes sobre el lugar al que le gustaría ser destinado, pero el azar le llevó a San Millán de la Cogolla. «Cada tres años hay un Capítulo en la Provincia y nos cambian y nosotros, como buenos agustinos, vamos donde la Iglesia nos necesite. Hace dos años me dijeron que tenía que ir a La Rioja y con gusto y con alegría estamos aquí».

En muy poco tiempo se ganó el cariño de los vecinos, incluidos los niños, que, tras las misas del domingo acuden a la sacristía en busca de caramelos y chucherías y hasta algún mayor a por mantecados que guarda en un enorme armario. Y cuando se le habla de ese afecto de la gente contesta que «aquí la gente es buena, muy agradable y como lo que me preguntan es qué es lo que más me gusta de La Rioja les digo que, aparte de tantas cosas ricas como el chorizo, el vino, las papas con chorizo, no puedo evitar decir que la gente. Los quiero desde pequeño. Siempre he llevado La Rioja en mi corazón».

Hace muy pocos días, explica, «gracias a la colaboración de todos nos propusimos la meta de arreglar las campanas. Algunos dudaban de que pudiéramos, pero hubo gente generosa que comenzó y al final los jóvenes empezaron con actividades y lo hemos logrado. ¡Pero nos falta pagar todavía un poco, eh!».

Dice también Fernando que en La Rioja se siente «mucho a gusto», aunque está a disposición de la Orden. «En España me tocaría en Madrid o en San Millán, pero me podrían enviar a Venezuela o a mi patria, a Perú. Pero no creo». «Aquí -concluye- estamos bastante bien y con gente muy buena y muy colaboradora»

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