Comprometidos con su patrimonio

Moansterio de San Millan de Yuso

Moansterio de San Millan de Yuso

 

J. DELPÓN | SAN MILLÁN DE LA COGOLLA. 24.03.14  PERIODICO LA RIOJA

Más allá de las cuantiosas inversiones que se han llevado a cabo en la conservación de los monasterios de San Millán de la Cogolla, especialmente desde el reconocimiento de la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, son sus habitantes, los agustinos recoletos, los que realizan una silenciosa aunque enorme tarea de preservación de Yuso y Suso. Una labor a la que también contribuye la Asociación Amigos de San Millán.

Y nada mejor que aprovechar el natural descenso de visitantes durante el invierno para arreglar, restaurar, retejar, pintar, revisar la instalación eléctrica de algunas salas y, como dice el padre José Luis Untoria, «cuidar de nuestra casa, como haría cualquier persona que le tiene cariño al lugar donde vive».

Así, se han decidido en esta época los recoletos a restaurar el portón de acceso al monasterio desde el Zaguán hasta el Salón de los Reyes. Se trata de una enorme pieza de casi tres metros y medio, realizada en madera de nogal y olmo, y que data de finales del siglo XVII o principios del XVIII. Como indica el prior de Yuso, Pedro Merino, «probablemente sea del mismo tiempo que la Escalera Real, finalizada en 1697, ya que el uso del Salón de los Reyes se utilizaba antaño como sala de reunión, caridad y acceso al templo».

Delicado estado

El portón se encontraba en un delicado estado, con bisagras rotas por efecto del óxido, capas de aceites aplicados para proteger la madera (que en parte la han salvado del ataque de los xilófagos), cerraduras modernas y elementos que impedían el acceso a minusválidos. Merino indica que «es destacable la labor que se hace para adecuar este espacio, comprendiendo que es un monasterio del siglo XVI, para que las personas con movilidad reducida puedan visitarlo: se han instalado rampas y se ha eliminado el umbral de paso de la candela para facilitar esa accesibilidad».

El prior de Yuso reconoce también la labor diaria de los recoletos: «Al ser un trabajo callado no destaca, pero nosotros tenemos un interés religioso por mantener la iglesia como parroquia y un interés cultural en atender con la ayuda de los guías a los visitantes», asegura al poner como ejemplo la reciente visita de los 315 profesores peruanos que se formaban en la Universidad de La Rioja (UR). «Todo esto lo hacemos por el cariño que le tenemos al santo», agrega.

Los trabajos -con previa autorización de la Dirección General de Cultura y con el informe favorable del Consejo superior del patrimonio cultural, histórico y artístico de La Rioja- fue realizado por la empresa Renovatio Restauración, que ya se ocupó con anterioridad de la restauración del refectorio mayor de Yuso, y bajo la dirección técnica del arquitecto riojano Óscar Reinares, responsable de la mayor parte de las restauraciones llevadas a cabo en los monasterios emilianenses y cuya labor también destaca Merino «por su inestimable ayuda y colaboración».

Talla del siglo XII

Con la colaboración económica de Amigos de San Millán también se ha procedido a la restauración de una pequeña talla románica del siglo XII gracias al trabajo del taller de José Luis Birigay. Otro de los trabajos de conservación en los que se ha implicado Amigos de San Millán ha consistido en la sustitución de las vidrieras traslúcidas del oratorio por unas artísticas diseñadas por el fraile agustino y nacido en San Millán de la Cogolla Rafael Nieto, junto con la colocación de cortinas en el museo para evitar el deterioro de los lienzos por la exposición a la luz solar.

Quedan aún varios proyectos pendientes. Entre ellos, el arreglo del órgano barroco de la iglesia «que permita su utilización en las ceremonias -añade el prior de Yuso-, sin que sea muy elevado su coste». Al igual que el arreglo de la Vía Sacra de la iglesia para resaltar y proteger la madera, castigada por el tránsito de los visitantes.

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