San Millán en TVE 2

San Millán en TVE 2 Programa antiguo de RTVE.

San Millán

Cuenta Juan B. Olarte, agustino recoleto, un día Prior del Monasterio de San Millán de la Cogolla y siempre riojano, que “todo viene del Santo: el nombre del valle y del pueblo, las devociones, el monasterio, la historia acumulada en cuadros, tallas, pergaminos, cóSadices, libros raros, bóvedas…San Millán es la fuente, el resto es el caudal. Porque no es cierto que en este rincón de La Rioja se acaben los caminos; aquí comenzaron: el camino de la unidad nacional, el de la primera europeización de España, el de la lengua común…Y tantos otros”.

El ‘Camino de la Lengua’ cuenta con una señal en San Millán

El ‘Camino de la Lengua’ cuenta con una señal en San Millán LOGROÑO, 7 Jun 2008. (EUROPA PRESS) – El presidente del Gobierno regional, Pedro Sanz, junto al presidente del Parlamento, José Ignacio… Sigue leyendo

Alegoría sobre un complejo mítico

San Millán. Alegoría sobre un complejo mítico José Antonio Quijera Pérez | REVISTA DE FOLKLORE 1990 | Caja España | Fundación Joaquín Díaz Por fama que había, supo de cierto monje llamado Felices,… Sigue leyendo

Fundación San Millán

El 8 de octubre de 1998, en el Salón del Milenario del monasterio de Yuso, en un acto presidido por Su Alteza Real El Príncipe de Asturias, quedó constituida la Fundación San Millán de la Cogolla.

X ANIVERSARIO DE LA DECLARACIÓN DE PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

CANAL RIOJA | PÍO GARCÍA. /LOGROÑO Una ruta y miles de huellas El 4 de diciembre de 1997, en Nápoles, el Comité de la UNESCO incluyó a los monasterios riojanos, por unanimidad y… Sigue leyendo

La saga de los Lejárraga

Tarsicio Lejárraga fue, además de guarda y guía del monasterio de Suso, ‘alma mater’ del cenobio emilianense. Hoy, su hijo Teodoro continúa los pasos del padre y maestro

Menendez Pidal y yo

“MENENDEZ PIDAL Y YO” Por Alberto Crespo. Informaciones. 14-06-1974 ESE «yo», desde luego, no es el mío. El viajero que quiera econtrarlo ha de ir a las estribaciones de la sierra de la… Sigue leyendo

El GUARDA DE SUSO

“Yo soy Gonzalo de Berceo”, le dijo el guarda de Suso, Tarsicio Lezárraga, a una señora de San Millán de la Cogolla que le preguntó quién fue Gonzalo de Berceo, cuyo nombre tanto oía repetir a los visitantes del pueblo. El mismo Tarsicio me contaba, citándose a sí mismo, esta respuesta que dio a la señora, y, al contarlo, repetía: «Yo soy Gonzalo de Berceo». Se ponía muy serio al decir esta frase, y en la conversación que mantuve con él el otro día llegué a la conclusión de que Tarsicio Lezárraga había terminado por creerse que él era realmente Gonzalo de Berreo. ¿Se lo habría dicho algún ilustre académico, alguno de los «cientos de académicos», en expresión del propio Tarsicio, que visitan aquas venerables piedras? («Usted, Tarsicio, es Gonzalo de Berceo redivivo».)

Tarsicio Lejarraga

Podemos decir que la historia de los treinta últimos años de Suso es inexplicable sin Tarsicio Lejárraga. Cuando él se hizo cargo del monasterio de Suso “aquello” no era sino una ruina abandonada, apenas conocida por un grupo muy reducido de personas, si exceptuamos a las de estos entornos. Una ruina que amenazaba con venirse abajo ante el olvido y la incuria de quienes debían velar por conservar la joya que allí se encierra. Así hubiera sucedido si no hubiera mediado el amor singular y el saber hacer de este personaje único que ha sido Tarsicio.